La vida de instituto a los 35 años

por Pantxo

La televisión, esa gran amiga. Ella ha estado intentando descubrirme durante años un gran secreto. Que yo no fui a un instituto normal, y que mi adolescencia fue plana y anodina…yo, tonto de mí, me dedicaba cada día a levantarme, ducharme, desayunar e ir a clase (cuando iba). No como la gente que mola, no como en esos fieles reflejos de los centros educativos patrios como fue en su momento el colegio Azcona de “Compañeros”, el instituto 7 Robles de “Al salir de clase” o más recientemente el Zurbarán, de “Física o Química”.

Porque si mis pequeños e inocentes lectores, aquí, en estos colegios de cartón piedra, el que no corre, vuela. Nos enseñan a maestros en sacarse el bachiller sin despeinarse, mientras se costean una vivienda propia, sacan tiempo aun más dinero para montar negocios propios, ya sea un bar (en el cual contratas a gente como Lenny Kravitz, Raimundo Amador o Bon Jovi para que actúe en tu garito) o una tienda de música…dejando, como no, energía reservada para escapar, y si se tercia, incluso desenmascarar al psicópata de turno, que parece ser que en estos centros tiene su aparición apalabrada en algún tipo de convenio entre la dirección y el APA.

La vida en el instituto catódico puede ser dura, cruel, y es por ello que los pobres muchachos se ven obligados a mimetizarse con el ambiente y dar unos giros de personalidad que rozan la bipolaridad. Así pues, tú te puedes levantar una mañana sintiéndote el hijo bastardo de Hitler, con unas ganas irrefrenables de raparte el pelo y apalear latinos y negros, para a las 3 semanas ( o tres capítulos) y tras haber magullado a unos cuantos morenos, darte cuenta de que estas obrando muy mal, como quien siente remordimientos por haber robado un llavero en los chinos. O puedes intentar encajar en el más famoso de los estereotipos, y darte a conocer como un alma cándida, de cara angelical y trato fácil, para destaparte meses más tarde como la más malévola arpía que pario madre, tanto como para dejar a tu compañero de clase y ex novio atado a una silla, mientras provocas un incendio y te piras de allí.

Otro de los grandes caballos de batalla es cómo afrontar la identidad sexual en esos años. Según estudios sin concluir, puede sospecharse que la orientación de los alumnos fluctúa en función de la cantidad de polen en el aire y la dirección en la que el viento lo lleve, por tanto, un martes a las 11:15 de la mañana puedes ser una lesbiana liberal, feliz, plena y con una total aceptación de sí misma, para el miércoles a las 13:30 ser la heterosexual mas facilona de todo el instituto. Es un rollo Pokemon, con evoluciones e involuciones, pero mucho más aleatorio. Aunque bueno, peor es ser gay, porque además de sufrir estas transformaciones temporales y repentinas, si por mala suerte te pillan en uno de tus días homo, puedes ser víctima de una paliza por parte de Dani Martin y su “banda del bate”. Joder, que humillante que te pegue el solista de “El canto del loco”…

En fin, que como dije al principio, a tenor del realísimo reflejo que la televisión nos da de las diferentes vivencias académicas, una de dos, o yo soy muy tonto (que también es cierto) o mi instituto era de lo maaaas aburrido…os juro que, que yo recuerde, lo más cerca que he estado de una aventura era cuando me expulsaban de clase y tenía que huir del profesor de guardia por los pasillos, o esconderme de él en el baño.

Pantxo

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3 comentarios to “La vida de instituto a los 35 años”

  1. ”sacan tiempo aun más dinero para montar negocios propios, ya sea un bar (en el cual contratas a gente como Lenny Kravitz, Raimundo Amador o Bon Jovi para que actúe en tu garito)”

    JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA hoy te quiero un poco más pantxo, que bueno. No entiendo como nadie comentó aqui!

  2. Es gracioso porque es cierto…
    Y conste que me gustan las series de instituto, fan acérrima de FoQ hasta el último día, hay cosas que no se sostienen, y que uno de repente y así porque sí se vuelva nazi es una de ellas… xD

  3. Pues yo no las soporto, quizá sea algo de defecto profesional, pero es que no puedo con ellas. Creo que hasta me producen alergia porque cada vez que probé a ver una me dieron mareos, arcadas, y no me salió sarpullido pero me pitaban los oídos y se me nublaba la vista… jajajajja vale no es para tanto, pero todo es tan inverosímil, los diálogos son tan tan… vale no estoy segura de que se les pueda llamar diálogos, son como decía uno de mis profesores de dramaturgia auténticos ripios, es decir cagadas de mamuts, y es extensible a las situaciones y su planteamiento, por no hablar ya de las inexistentes interpretaciones, señores de la tele, si quieren hacer un trabajo mínimamente digno contraten actores, y si no por lo menos a alguien que sepa actuar, o como mínimo mentir, y dejen de buscar a alguien que de el estilismo porque por mucho que lo intenten luego eso no hay manera de arreglarlo, sí ya sé que para los profes cogen algún que otro actor, incluso alguno bastante bueno y con años de experiencia, pero es que si no les dan cómo mínimo una líena clara sobre la que actuar es imposible, que los actores de verdad tampoco son dioses, es decir, aclárense señores de la tele, si van a hacer una serie de estilo realista, puramente realista, y es la impresión que da, pues construyan la historia ciñendose, lo primero a la lógica, que no hace falta saber de psicología para crear una historia medianamente coherente, coño!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! vale, pufff, perdón por el speech pero es que sí, me cabrea bastante, y más teniendo en cuenta que son los primeros digamos creadores de público, se dirigen sobre todo a adolescentes, cómo van a ir a ver buen teatro o buen cine en vez de la paja mental de turno, si crecen con estos gruños sorbiéndoles el cerebro, vale que no a todo el mundo y estoy siendo un pelín extremista, pero es que todo es una cadena. Si van a hacer una serie sin sentido que no la planteen desde un punto realista, que hay gente que lo hace y crea auténticas maravillas. En fin… como digo, lo siento por quién se haya leído esta pequeña disertación, mil perdones de verdad, pero es que tenía que vomitarlo, que si no luego se me pudre el cerebro fijo. jajaja… ejem, perdón. (ay, que asquito!!!)

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