Cuando un tiburón se vuelve inteligente, los guionistas dejan de serlo “Deep Blue Sea”

por lendria

Érase una vez que se era un chico que le apasionaba el cine y que se colaba en los estudios diciendo que era director, hasta que a base de insistir esto se convirtió en realidad. Cuando el chico se fue metiendo en esto del cine destacó por su talento creando tensión en una película como “El diablo sobre ruedas” (1971) o “Algo diabólico” (1972). Así que en el año 1975 de nuestro señor decidió rodar una cinta cuyo protagonista fuese el mejor cazador que existe en la naturaleza, aprovechando al máximo esa capacidad para generar agobio en el espectador. Esta película tuvo gran repercusión y se hicieron dos secuelas de “Tiburón” (1975), pero poco o nada se podía temer el señor Spilberg que condenaría al tiburón a ser temido por siempre y que había abierto la veda para hacer todo tipo de cintas centradas en este enorme carnívoro.
Hoy vengo a hablaros de uno de esos sub-productos que me llama la atención especialmente. Lo más interesante de este es que en su día la vendían como una película realista y bien fundamentada.

 

Como siempre primero haceros un pequeño resumen de la cinta en sí y luego ya empezaré a dar caña (como supongo que habréis deducido, no es que esta cinta ocupe un lugar entre mis favoritas).
Pues bien, la cosa va así. Resulta que una científica (Saffron Burrows) está investigando sobre una cura para el alzheimer y para ello utiliza a tiburones. Como por lo visto el hecho de que fueran escuálidos no daba el suficiente miedo, decidió que fueran tiburones Mako, una de las máquinas de matar más perfectas que existen (o eso nos dicen en la película). Como sus investigaciones no llegaban a buen puerto por la genetica de estos tiburones, decide alterar su ADN para desarrollar más su cerebro y de paso hacerlos más rápidos y fuertes (cosa muy necesaria para la cura del alzheimer). Como es de esperar en este cocktail llega un momento en que los tiburones deciden que no les gusta estar reculidos en una base submarina y comienzan a atacar a los humanos. Todo esto, como es habitual, sucede durante una tormenta en la que no pueden escapar de la base.

 

Lo grande de esta cinta es lo que no se nos cuenta, porque por lo visto la alteración genética de los tiburones va mucho más allá de lo que los propios artifices se esperan. Esto puede observarse en momentos como en cuando un tiburón tras tratar de atacar una jaula decide dejarlo y sale nadando marcha atrás, cosa que según dicen en la película, “ha aprendido”, a pesar de que no pueda fisícamente. También podemos observar que los tiburones desarrollan la capacidad de moldear su tamaño a su gusto, pues hay veces que parecen medir como un campo de fútbol de Oliver y Benji, pero en otras ocasiones se cuelan por los recobecos más inverosímiles y nadando en medio metro de agua, de profundidad. Desgraciadamente para ellos al alterar su tamaño también se altera su fuerza pues en un momento concreto uno de los tiburones es capaz de romper un cristal pensado para resistir la presión submarina lanzando desde su boca a una persona en una camilla (tengamos en cuenta que no tienen brazos, así que sólo juega la inercia), sin embargo más adelante ese mismo pececillo no es capaz de romper embistiéndolo el cristal de un horno, hasta después de muchos intentos.

Dejando las incoherencias físico-biológicas a un lado (pues esto se volvería tedioso y repetitivo), los personajes humanos en muchos casos desarrollan un carisma similar al de los tiburones, cuando no menos. Mención especial en este apartado merece el personaje interpretado por Samuel L. Jackson, el cual presume continuamente de haber sobrevivido a una situación crítica en una montaña. Su momento estelar llega cuando pronuncia la siguiente frase “¿Creeis que el agua es rápida? Deberíais ver el hielo, se mueve como la mente”, tras lo cual un tiburón salta de un charquito (otra de esas cosas que los escuálidos teóricamente no pueden hacer) y lo engulle (gracias señor tiburón).
Otro de los momentos estelares de la cinta llega a raíz de los productores se dieron cuenta que habían pagado para que la protagonista buenorra saliese en ropa interior, pero no había escena en el guión que la obligase a ello. Así que mientras esta señorita está siendo acosada por un tiburón se sube a una mesa y un cable del techo se suelta, ella se quita el neopreno y se coloca sobre él para evitar la descarga, si obviamos el hecho de que tanto el traje como ella estaban empapados, sería una solución maravillosa.
El único personaje que destacaría positivamente de esta obra es el cocinero el cual hace el papel de, como el mismo dice, “persona que siempre muere el primero en estas situaciones. Pero aún así no consigue escaparse de este conjunto inconsistente. Digamos que es un tuerto en un mundo de ciegos.

 

Es una pena porque a esta película sólo le falta una pequeña vuelta más para convertirse en un parodia de las películas de tiburones, pero se ha quedado ahí. Esta película es como la típica persona que quiere irse de simpático y vacilón, pero que no sabe reírse de si mismo y en cuanto le contestas se ofende tanto que pierde toda su gracia.

 

Los efectos especiales no son maravillosos, pero no están mal y la música, es de lo poco salvable del conjunto, aunque no sea genial.

 

En cuanto a lo demás esta película no sólo cae en todos lo tópicos, sino que inventa algunos nuevos. Si aún después de esto queréis verla, seguramente sea mucho más disfrutable bajo los efectos de alguna sustancia psicotrópica, ya que así seguramente sea muy graciosa, cosa que no pretende.

Nota:30/100

Lendria 

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3 comentarios to “Cuando un tiburón se vuelve inteligente, los guionistas dejan de serlo “Deep Blue Sea””

  1. Esta es flojilla, pero bueno, hay subproductos de tiburones infinitamente peores.
    Es que yo no sé para qué coño siguen haciendo películas de tiburones si saben que las van a comparar con Tiburón 😛

  2. Desde luego hay películas de tiburones muy muy malas, pero digamos que la mayoría ya son de ese tipo de películas que podríamos calificar “cien-cutradas” que son malas, pero porque van a ese mercado, esta no, esta da la impresión de querer ser una maravilla y desde luego no lo consigue. Pero estoy de acuerdo en que la sombra de “Tiburón” es demasiado alargada.

  3. No hay nada peor que pretender ir de “pelicula seria” y terminar asi. Como se ha dicho, por ejemplo “Sharktopus” (el tiburon pulpo) es mucho peor, pero sin embargo esa ya esta hecha por y para el mercado de serie B, incluso Z

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