Hartaban

Nacido un día después de la muerte del gran (en todo los sentidos) Orson Welles y formalmente bautizado como Juan, fue educado en un colegio católico lo que le a marcado irremediablemente, pues pese encantarle una buena delantera no puede dejar de ser un poco misógino y sin olvidar que este nombre de Hartaban que utiliza para ocultar su identidad, no es mas que una de las derivaciones del nombre que algunos relatos de oriente próximo dan a un cuarto rey mago que no llego ha ver a nuestro señor Brian y su encantadora madre en el pesebre.

Tiene infinidad de traumas los cuales misteriosamente en su mayoría le han llevado a odiar bastantes animales pero todos justificadamente los principales de menor a mayor son:

–  Los delfines sonríen demasiado y no te puedes fiar de alguien que sonríe todo el tiempo (uno de los sabios consejos de su madre).

–  Los canguros en realidad les tiene miedo atroz por su teoría  de que no existían sino que fueron creados por el ejercito de EEUU para crear al soldado perfecto (la obtuvo en un sueño). Los malvados científicos experimentaron con conejitos dándoles cantidades masivas de esteroides pero el experimento se les fue de las manos como en Jurassic Park y los soltaron por Australia.

–  Las ardillas son muy vengativas una vez vio a una caerse de un árbol a principios del verano se rió de ella y esta le guardo rencor durante meses mientras la muy maldita planeaba cuidadosamente sus próximo movimiento, no fue asta el otoño cuando le ataco con toda su rabia, los ojos inyectados en sangre y ha grito de “Chip chiiiop chip “(muere, bastardo, muere) con un bombardeo masivo por saturación de nueces y castañas mientras el tranquilamente se dirigía a su casa.

Por suerte se suele rodear de gente que puede seguir sus razonamientos que cuando intenta expresarlos tanto oral como por escrito les faltan el 35% de las palabras y 60% de las letras; curiosamente estos porcentajes son los mismos que su resistencia de mas al frío y al calor respectivamente.

Una de las cosas que mas le gusta son lo que podríamos llamar en curiosidades absurdas, no le sirven de nada salvo para parecer un bicho raro (una gaviota con patas de cucaracha y cola de rata) y algo pedante pero agradecerá enormemente aportaciones al respecto.

Dejando de lado sus traumas y psicopatías personales que nos daría para un monográfico, decir que durante todo un año sus amigos intentaron convertirlo en “persona” al estilo de “My fair Lady”, se dieron por vencidos tras logra que comprendiera ligeramente el concepto de discreción y que no se puede  decir lo primero que se le pasa por la cabeza, tristemente ya lo ha olvidado.

Sin mas os dejo no sin antes avisaros de que si os cruzáis con este elemento tengáis cuidado y no os esperéis una palabra amable salga de su boca.

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